viernes, 30 de septiembre de 2011

El Pecado

El Pecado es el termino utilizado para referirse a todo aquello que nos aleja de la voluntad de Dios, algunos erróneamente enlazan el pecado con hechos y acciones que surgen de la interacción con circunstancias, los cuales son juzgados como buenos o malos según la moralidad y los preceptos culturales, cuando en realidad la biblia nos enseña que el pecado no es un agente producto de nuestra percepción de ver el mundo, sino que es parte inherente de nuestra naturaleza, es decir, todos nacemos con la condición de ser pecadores, el pecado no puede ser delimitado a hechos, ya que es pecado desde el momento es que este es germinado en el corazón y en la conciencia.

La escritura nos ensena que la naturaleza pecaminosa del hombre no puede ser superada por esfuerzos propios para obedecer y cumplir la ley de Dios. por lo tanto es necesario adquirir una nueva naturaleza, una naturaleza espiritual que no este bajo la ley del pecado y de la muerte, esta solo puede ser accedida mediante la fe en Jesucristo.

La fe en Jesucristo implica un proceso sobrenatural en el cual el ser humano que entrega su vida a Jesús, deja que El venga a morar en su corazón, y ahora el nuevo hombre espiritual toma el control de la vida del ser humano, guiando su carácter y renovando su mente a una nueva realidad, a una realidad superior, una realidad de vida eterna con Cristo.

La nueva naturaleza en nosotros, nos impulsa a hacer la voluntad de Dios, y nos reprime cuando la naturaleza humana y pecaminosa quiere tomar en control.

El pecado, nos aleja de Dios... pero como es posible que una persona en su sano juicio quiera alejarse de Dios?... nadie quiere hacerlo... lo que sucede es simple, aquello que nos aleja de Dios no se nos presenta como muerte y destrucción, porque si así fuese, nadie escogería pecar, todo lo contrario la realidad es que el pecado nunca se muestra como algo que nos aleja de Dios, sino que se manifiesta a nosotros como algo bello, bueno y placentero.

Si hemos sido redimidos con la sangre de Jesús, nos hemos constituidos amigos de Dios y enemigos del Mundo, esto nos encamina a un sendero de lucha espiritual en el cual nuestro adversario, usara todas sus armas de seducción para hacernos desfallecer y perder el blanco que es Cristo.

Solo mediante la fe en Jesús y la estrega total de nuestras vidas a su bendita voluntad, nosotros podremos ser vencedores con Cristo, y formar parte de esta nueva nación, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios a precio de Sangre, apartado para buenas obras y para alabanza de su Gloria.

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